
febrero 11, 2009
Balthazar, Lawrence Durrell

febrero 04, 2009
Nora Zapata

Sólo fue un beso un colibrí.
enero 30, 2009
El corazón de una historia quebrada, J.D. Salinger

Los detalles están perfectos, son intensos y reveladores, la boca semi abierta de una chica linda que lee un anuncio de cosméticos, esos detalles que son los verdaderos culpables de que las cosas lleven una a la otra. Y luego claro lo mas importante del cuento, que en realidad no lo es, es una intento deserlo y las posibilidades de continuarlo se van sumando una a una. Desde la más descabellada hasta las más sensata, todas una salida a callejón cerrado.
Más allá del mito, de toda la bruma puesta en Salinger, iniciada por él mismo y como siempre extralimitada por los medios, se entrevé un caracter fuerte al escribir una certeza de la mano mientras pinta las letras, una obediencia aprendida y fiel a lo que le dicta un ingenio literario irrefutable.
enero 23, 2009
Un perfecto día para el pez banana. JD Salinger
De Salinger me gustó la sordidez, leí Catcher in the rye hace muchos años cuando solo me gustaba leer y nada más, aun era un deseo primario. Luego cuando el nombre regresó con un interés mayor no pude recordar la trama, solo esa sensación de haber leído algo fabuloso. Aun no sé si estoy lista para leer otra vez esa novela, pero eso se verá. enero 19, 2009
Agua Quemada, Carlos Fuentes

enero 08, 2009
Justine, Lawrence Durrell

Que sea este un intento más por reiniciar, nunca es tarde supongo. El cyber espacio tiene un doble filo, nos libera y a la vez no hace caer en el ojo mismo de lo que huíamos.
No hay primera sin segunda y hasta una tercera hay en los bailecitos, así que aquí va el segundo intento por renacer en la blogósfera.
Justine, Lawrence Durrell
Me costó leer Justine, tal vez culpa de la traducción, tal vez solo de mi ocio y de la mala hora que escogí para leer. Solía ser una persona más solitaria, entonces me quedaba mucho tiempo para leer y escribir.
Pero bueno, el asunto es que terminé de leer Justine con todo. Muchas partes no las entendí muy bien pero me gustó mucho el tono confesional del autor, le creí todo desde el principio parece en verdad que dice cosas vividas y no inventadas, eso le da una fuerza propia al libro.
Otra cosa mágica es la descripción de Alejandría, es extraño pero me parece que es la misma sensación de asombro y horror que se tiene ante una ciudad como La Paz. Finalmente no podemos quedar inmunes a los lugares en que habitamos y que terminan por habitarnos a nosotros. Alejandría es una mezcla de caos, mugre y belleza, como Justine, una mujer hermosa pero abrumada por su existencia, víctima de sus propias emociones de su levedad que enamora y mata. Me recuerda a alguna amiga de la adolescencia por la que todos caían o resbalaban sin que ella haga el menor movimiento.
Algunos se sacan siempre los premios en las rifas, otros se derraman siempre algo cuando comen, algunos pierden en cacho sin pelarla una, y otros como mi amiga y Justine tienen siempre un séquito de enamorados eternos.
La cosa es que Justine encandila al narrador y a muchos otros y en la mezcla de todos esos amores, primero se va tejiendo la historia y luego se va enredando al punto tal que Justine sale con una que nadie se la espera: huye.
Deja a todos con los crespos hechos y sin mayor explicación desaparece de sus vidas sin respuesta posible por los demás, los amantes sin medida logran saber su paradero pero no se atreven a buscarla, algunos se resignan a perderla, otros ya la habían perdido tantas veces que no les extrañaba demasiado la reacción.

Pero la parte que más me gustó es la descripción de una mujer Clea, que también había estado enamorada de Justine, el autor dice que era como si ella estuviera hecha de miel y leche, eso me bastó para tener la total imagen de Clea y sentí con ella una absoluta sintonía. Yo estoy lejos de estar hecha de miel y leche y mas aun de enamorarme de alguien como Justine, pero hubo algo en Clea que me gustó, tal vez esa serena forma de tomarse el mundo, una tranquilidad y paz que solo da el sufrimiento conocido, aquel con el que se ha aprendido a vivir sin olvidar.
Al final Justine queda algo borrada, en el giro que su huida dio a la vida de los otros es tan fuerte en algunos personajes que Justine va desapareciendo pues las cosas que devienen superan su recuerdo.
Durrell escribió tres libros más que con Justine forman el cuarteto de Alejandría. Ya estuve husmeando por Internet y resulta que cada libro es la descripción de un personaje ya aparecido en Justine. Para mayor atractivo el último se llama Clea.
Entonces, la misión está clara.
octubre 31, 2008
Sin Calzón
Me gusta octubre es mi mes de la buena suerte, por eso lo escojo para regresar a esta espacio un poco olvidado.Ayer presentamos Las Adelas, hubo vino y comiditas, un público considerable. Jessica Freudentahl, Erika Bruzonic y yo leímos algo de lo nuestro en las Adelas, también estuvo Banesa Morales vía unas letras que nos envío para todos los presentes.
Pero quiero con este post dar una segunda respuesta a la pregunta planteada por el ciudadano K, conocido bloguero que asisitió a la presentación. Parafraseo su pregunta:
Ciudadano K: .... a manera de probar la intenligencia de las escritoras presentes quiero preguntarles ¿de qué color es el calzón que llevan puesto?
Siendo que ya di mi respuesta concreta, permítanme una segunda más larga.