noviembre 05, 2012

Entusiasmo

El problema es el entusiasmo, entuasiasmarse. No sirve de nada eso. Pronto, demasiado pronto uno se da cuenta que el entuasiamo no sirve de nada.
Una noche yo le leía un cuento a la Lucía, creo que se estaba aburriendo porque de pronto se entretuvo con los botones de una chompa que yo tenía puesta. Yo me hice a la loca y seguí leyendo, pero ella agarró los extremos de la chompa en intentó pasar los botones por el hojal. Tiene tres años así que según las teorías de desarrollo de los niños recién está desarrollando su motricidad fina. Ella ajena a esas teorías y aburrida de mi cuento intentaba pasar el botón, sus dedos no lo lograban, cuando era evidente la ridiculéz de mi lectura me callé y dejé que siga intentando. Se tardó mucho pero finalmente logró abotonar uno. Luego continuó, eran como diez botones pero ella ni calculó la cantidad ni nada, solo quería intentarlo y de hecho solo llegó al tercero con mi ayuda porque la que se estaba durmiendo era yo.

Yo tengo un historial de intentos fallidos, la iyección del entussiamo es muy efectiva en mi, pero solo para algunas cosas. Veo algo que me interesa y el entusiasmo me inunda al punto que no logro dormir, no estoy tranquila hasta que algo realmetne sucede en mi vida al respecto. Así aprendí a ensartar hilos en la máquina de coser, a hacer burbujas con las manos, a silbar y a jugar Teken.
Curiosamente nunca me sirvió para nada realmetne útil. Sin embargo es una condena, no puedo librarme de eso, me persigue sin importar lo tortuosa o simple que se torne mi vida, soy tontamente entusiasta.
Solo que ahora me viene una variante, son los años lo sé 32 no pasan en vano. Ahora sigo siendo tonta e ilusa, pero al menos sé distinguir entre las tareas imposibles y lo que requieren disciplina.
Uff!! 32 años para eso!.

Al menos por ahora la Lucía me cree la master de las burbujas, con eso me basta.

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